ARTESANIAS Y PROPIEDAD INTELECTUAL - Landivar & Landivar

Con el fin de referirnos a la noción de artesanía, partamos del hecho de que no hay una definición de artesanía aceptada. Las siguientes características les son comunes: se trata de obras producidas por artesanos, de forma enteramente manual o con la ayuda de herramientas manuales o el uso de medios mecánicos, siempre y cuando la contribución manual directa del artesano siga siendo el elemento más importante del producto acabado; son representaciones o expresiones que simbolizan la cultura del artesano; son obras que comprenden una amplia gama de productos hechos de materias primas; sus características distintivas pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas y significativas religiosa y socialmente; no existen restricciones especiales en cuanto a la cantidad de producción y no hay dos piezas exactamente iguales. Entre otras características que se pueden aplicar a la «artesanía tradicional» figura el hecho de que se transmite de generación en generación y de que está vinculada a una comunidad indígena local.

Desde la perspectiva de la P.I., la artesanía posee tres elementos bien diferenciados: reputación, derivada de su estilo, origen o calidad; apariencia externa, su forma y diseño; y saber hacer, la pericia y los conocimientos utilizados para crear y fabricar los productos de artesanía. Cada elemento puede estar protegido por una forma distinta de P.I. El saber hacer, por ejemplo, puede estar protegido por las patentes o en calidad de secreto comercial; la apariencia externa puede recibir protección mediante el derecho de autor o los dibujos o modelos industriales, mientras que la reputación puede protegerse por medio de las marcas de producto o de servicio, las marcas colectivas o de certificación, las indicaciones geográficas o la legislación sobre competencia desleal.

La artesanía tradicional requiere técnicas, capacidades y conocimientos especializados y tradicionales que a menudo son de considerable antigüedad y se transmiten de generación en generación. Los productos artesanales pueden constituir expresiones culturales tradicionales por medio de su diseño, apariencia y estilo, y también pueden plasmar conocimientos tradicionales mediante las capacidades y los conocimientos especializados utilizados para producirlos. Los Conocimientos Tradicionales y las Expresiones Culturales Tradicionales, incluidos los productos artesanales, constituyen valiosos activos culturales, sociales e históricos de las comunidades que los mantienen, practican y desarrollan; asimismo, son activos económicos que pueden ser utilizados, comercializados o cedidos en licencia para generar ingresos y fomentar el desarrollo económico. Sin embargo, por desgracia, las técnicas tradicionales y el diseño, la reputación y el estilo vinculados a la artesanía están expuestos a la imitación y a la apropiación indebida. Con demasiada frecuencia, las imitaciones baratas perjudican las ventas de la artesanía tradicional y la reputación de calidad de los productos genuinos.

Se están planteando propuestas y soluciones para la protección jurídica de los Conocimientos Tradicionales y las Expresiones Culturales Tradicionales a fin de impedir su uso o apropiación indebidos u otra clase de explotación ilícita. Asimismo, es posible utilizar esas soluciones para la protección de la artesanía tradicional. Varios países y regiones han desarrollado asimismo sus propios sistemas sui generis para la protección de los CC.TT. y las ECT. Mientras tanto, los artesanos y las organizaciones de artesanía también pueden utilizar los derechos de P.I., como las marcas, las indicaciones geográficas, el derecho de autor, los dibujos y modelos industriales o las patentes, para promover sus intereses. Concretamente, se pueden utilizar esos derechos para proteger la artesanía tradicional contra la reproducción y la adaptación no autorizadas, y contra el uso engañoso de su estilo y reputación.

Como se mostró anteriormente, el campo de la Propiedad Intelectual es tan amplio en la medida en que la creatividad humana, con el apoyo del conocimiento científico y tecnológico, ha llegado a la generación de nuevas creaciones intelectuales susceptibles de protección. Y no sólo en la concreción de obras científicas, literarias y artísticas, o de diseños industriales o modelos de utilidad, sino que los inventos han llegado también a la parte biológica, por ejemplo, con el logro de nuevas variedades vegetales, o el invento de nuevas semillas. De ahí que con el tiempo se hayan dado los subcampos de protección: el Derecho de Autor y la Propiedad Industrial, para acentuar la especificidad normativa de acuerdo con las diversas características de cada creación.

En Bolivia, más que todo en el área del Altiplano, la feria más representativa de artesanía es dada por la FERIA DE ALASITAS. Declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la Alasita, una palabra aymara que en castellano significa “cómprame”, es una tradición muy arraigada especialmente entre la población aymara de los Andes, que con el tiempo se ha extendido a otras regiones. También es conocida como “fiesta de la abundancia”.

La Fiesta de la Alasita se extiende por el lapso de aproximadamente tres semanas. Los visitantes compran miniaturas de toda clase de elementos del hogar: dinero, automóviles, casas, materiales de construcción, ropa, electrodomésticos, comida, etc., que los asistentes encomiendan al Ekeko, para que en el transcurso del año se conviertan en realidad. La feria se caracteriza por los objetos en miniatura que son elaborados y fabricados por artesanos de la ciudad de La Paz, principalmente, que, año tras año, responden a las necesidades y demandas de la población para producir nuevos “deseos”; tradicionalmente, los billetes en miniatura y los canastones de alimentos para que no falten durante este tiempo.

La palabra “Alasitas” es una palabra aymara que significa “cómprame”, y el Ekeko es el dios de la abundancia en la mitología boliviana andina y del altiplano. Según los historiadores, el festejo de las alasitas se hace más visible desde 1781, cuando José Sebastián de Segurola (Gobernador Intendente de La Paz) ordenó celebrar una fiesta en honor a la deidad denominada Ekeko (Dios de la Abundancia), con motivo de agradecimiento, ya que la ciudad se sobrepuso al cerco indígena de Túpac Katari.

Es precisamente esta feria donde se expresa nítidamente el trabajo de los artesanos con sus obras, obras que indudablemente deben ser protegidas, como es protegida la artesanía en otros países, teniendo el cuidado de preservar nuestras tradiciones culturales expresadas en inmensos conocimientos tradicionales. Es ahí donde se debe reflejar la relación entre las artesanías y las normas contenidas en la Propiedad Intelectual y OTRAS DISPOSICIONES. Esa protección está prevista en la Ley de Promoción y Desarrollo Artesanal de 2012, la Ley de Derecho de Autor de 1992 y la   Ley del Patrimonio Cultural de 2014.

Teniendo en cuenta que los productos autóctonos de cada país deben ser fuente de calidad de vida para sus habitantes y deben ser mostrados al mundo, ya sea mediante ferias artesanales, como Las ALASITAS o mecanismos de promoción, constituyendo su trabajo un excelente motor generador de empleos, promoviendo el desarrollo económico de los países. Sin embargo, en nuestro medio, pese a contar con disposiciones que protegen y garantizan su trabajo, carece de un debido incentivo por parte de las autoridades y, actualmente, por la crisis económica que enfrenta nuestro país, sus necesidades fueron olvidadas. Aparte de ello, se puede apreciar que la protección intelectual de las obras de los artesanos es muy débil, poniendo en riesgo su real consideración como valor cultural boliviano. Por ello, es de trascendental importancia que las autoridades gubernamentales, los mismos artesanos y la sociedad en general tomen real importancia de este trabajo artesanal, identificándolo adecuadamente, protegiéndolo de la apropiación ilícita de terceros, asegurando su empoderamiento como un factor cultural importante de nuestra identidad boliviana.

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